No hay límite al espacio publicitario en contraste con prensa y televisión.
Competir y ofrecer sus servicios o productos en igualdad de condiciones que una gran multinacional. En internet no hay percepción de tamaño, salvo lo que las páginas web proyectan.
Crear catálogos actualizables en cualquier momento, con más descripción de lo que es posible imprimir y enviar vía email por un coste mucho menor que lo que supone la impresión de catálogos en papel. Avanzar a su competencia no presente o presente en internet deficientemente.
Vender directamente por internet, teléfono, correo, fax o remitir a los clientes a su punto de venta.
Realizar mailings virtualmente gratuitos.
Realizar encuestas, cree fácilmente bases de datos de clientes, sepa quien, cómo, desde dónde y cuándo le visita y qué compra.
Apelar a los clientes que aborrecen a los vendedores insistentes.
Tener centros de asistencia al cliente on-line 24 horas al día.
Colocar anuncios para contratar personal o proveedores.
... y todo a un coste realmente asequible para empresas o profesionales de cualquier tamaño. Ahora bien, introducir un negocio en internet no es fácil si no se hace a través de un profesional.