

En 2010 decíamos que "Google Chrome continúa ganando adeptos y ya se usa por casi 1 de cada 10 internautas". Catorce años después, podemos afirmar que aquella tendencia se consolidó, y que Chrome ha pasado de ser una alternativa emergente a liderar con autoridad el mundo de los navegadores web.
Actualmente, Chrome ostenta una cuota de mercado cercana al 65% a nivel mundial, según los últimos datos de StatCounter. A pesar de la existencia de múltiples alternativas, ningún otro navegador ha logrado hacerle sombra. Safari se mantiene como segunda opción, especialmente entre usuarios de Apple, mientras que Edge (el sucesor de Internet Explorer) y Firefox han quedado relegados a posiciones mucho más modestas.
Esto ha tenido un impacto directo en la evolución del diseño web. El objetivo que mencionábamos en 2010 —“que el diseño web se vea igual en cualquier navegador”— está más cerca de cumplirse, gracias tanto a la consolidación de estándares como HTML5 y CSS3 como a la hegemonía de un motor de renderizado (Chromium) compartido por Chrome, Edge y otros navegadores.
No obstante, esta hegemonía también ha dado pie a nuevos debates sobre diversidad tecnológica, privacidad y alternativas éticas al duopolio Google–Apple. En 2025, más que nunca, el navegador que elijamos condiciona nuestra experiencia digital.

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En 2010 celebrábamos que Chrome rozaba el 10% de cuota de mercado. Hoy, lidera con más del 65% y ha cambiado para siempre el desarrollo web.