

Durante años, Internet se ha sostenido sobre un pacto no escrito: los creadores ofrecen contenido de calidad en abierto, y a cambio los buscadores les derivan visibilidad y tráfico. Este equilibrio ha sido el fundamento de la web tal como la conocemos: accesible, diversa, viva.
Pero con la irrupción de los resúmenes generativos (AI Overviews) en buscadores como Google y lo que está por venir (Google I/O dixit) , este pacto se ha roto. Y, por ahora, se ha roto de forma unilateral.
Las IA se nutren de contenidos web para responder consultas... pero a menudo ya no derivan tráfico. El usuario obtiene una respuesta completa dentro del propio buscador y no hace clic. La visita ya no llega. Y, por tanto, el creador no recibe nada a cambio.
Esto plantea una paradoja grave:
Esta tensión afecta especialmente a iniciativas sin objetivos comerciales directos: blogs personales, medios pequeños, proyectos educativos, iniciativas culturales o activistas... Todos ellos han creado contenido valioso con el objetivo de ser leídos. Si ese objetivo desaparece, también puede desaparecer el contenido.
Los LLMs cubren sobre todo búsquedas informativas, y en las búsquedas navegacionales o transaccionales actúan como puente o no intervienen. Por eso, las marcas y empresas que ofrecen productos o servicios todavía tienen motivos para mantener estrategias de contenido: si ese contenido les ayuda a generar confianza, captar leads o vender, les sigue saliendo a cuenta. Eso sí: deberán esforzarse más que nunca para conseguir visibilidad en un entorno con cada vez menos clics.
En La Teva Web lo tenemos claro: el SEO seguirá siendo clave, pero evoluciona, y nosotros debemos evolucionar con él. Ya no bastará con estar en el “top 3”. Habrá que ser citables, fiables, relevantes. Debemos destacar en los resúmenes de la IA o ganarnos la confianza del usuario para que decida hacer clic.
Vamos hacia un SEO multiplataforma (en el que el SEO para IA será una pata fundamental), con un refuerzo del branding y un linkbuilding más orientado a PR que nunca. Pero siempre con los mismos fundamentos de calidad, estrategia y estructura.
Es hora de replantear las reglas del juego, si queremos seguir teniendo contenido de calidad en Internet y evitar que el ecosistema digital se degrade. Las opciones sobre la mesa son diversas:
En cualquier caso, es urgente reconstruir un nuevo pacto digital que haga sostenible el ecosistema de contenidos. Porque sin creadores, tampoco habrá buenas respuestas.

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Las IA necesitan contenido para ofrecer respuestas, pero si no devuelven visibilidad, los creadores podrían dejar de producirlo. ¿Podemos permitirnos este círculo vicioso?